Con motivo del Día de Martin Luther King, escribí sobre el ciberactivismo en mi columna de Univision Noticias. En las redes hay mucho caos, campañas triviales, causas con agendas ambiguas, deseos de figuración y una mente colectiva volátil y olvidadiza. Por eso el ciberactivismo efectivo primero debe lograr impacto e involucramiento para luego llegar a su objetivo final: el logro de cambios sociales.

En el Día de Martin Luther King me pregunto: ¿Qué hubiera tuiteado este pastor bautista con un móvil en la mano? ¿Qué portafolio en Pinterest tendría el fotógrafo Ansel Adams para hacer lobby en el Congreso por la protección de zonas boscosas silvestres? ¿Qué blog hubiera abierto la mexicana Sor Juana Inés de la Cruz, poeta y luchadora por la igualdad femenina en el siglo XVII? ¿Qué petición invitaría a firmar el otro Martín Lutero, aquél del cual King tomó el nombre, cuando propuso sus tesis de reforma de la Iglesia en el siglo XVI?

No había internet entonces, pero en las últimas dos décadas la gran red sí le ha dado voz, canal y audiencia a millones. Poco más de media población mundial tiene acceso a la World Wide Web, las apps móviles u otras formas de conectarse y usarlo.

Eso multiplica el alcance de un ciudadano como nunca antes. Un tuit no hace montañas pero bastó uno solo de la actriz Alicia Milano para lanzar el #metoo en Twitter. 68 mil retuits en pocas horas. En Facebook produjo unos 12 millones de posts. Y lo más interesante es que se activó la campaña más efectiva en denuncia del acoso sexual hasta ahora. Ha salpicado a los medios, la industria del entretenimiento y los pasillos de congresos y casas blancas. Pero sobre todo, la vida de personas en ambos lados del abuso.

Uno que hubiera gustado al reverendo Luther King, el hashtag #BlackLivesMatter, fue tuiteado 41 millones de veces en 2015, con unos 100 mil links a sitios web. Hasta una subcampaña, #Ferguson, logró por sí misma 21,6 millones. #BlackLivesMatter, concebida para los social media, pasó a ser un grito de lucha repetido por ciudadanos y líderes políticos. Una corta frase sin espacios intermedios y un signo numeral es capaz de aglutinar voluntades bajo una consigna y aplicarla más allá de las computadoras y datos digitales. En 1963 hubiera sido #Ihaveadream

Pero como todo en la cibersociedad, las cosas útiles y populares tienen su lado complicado o paradójico. Después de todo son humanos quienes manejan las redes y también crean los problemas que motivan el activismo. En las redes hay mucho caos, campañas triviales, causas con agendas ambiguas, deseos de figuración y una mente colectiva volátil y olvidadiza. Por eso el ciberactivismo efectivo primero debe lograr impacto e involucramiento. Luego, idealmente, propiciar los cambios que promueve en bits.

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