Casi todas los artículos que leemos en la web son reprocesados.

No es que antes no existiera la “agregación de noticias” o la “curaduría de contenidos”, sino que ahora son la forma preeminente de presentar noticias y artículos en línea. “Agregar”, en este sentido, es tomar fragmentos de noticias originales, generalmente de agencias o producción de terceros en media outlets y hacer artículos, posts u otros mensajes pretendidamente periodísticos.

La “curaduría” es más sofisticada, porque alterna los fragmentos con contenido de factura propia. El curador construye algo distinto y, si trabaja con calidad, logra un alto valor agregado respecto al caos alternativo.

Dentro de ese caos que fluye sin parar, muchos usuarios piden (más que cantidad) síntesis, buena selección, consolidación, análisis. Al menos una clara diferencia entre lo noticioso y lo opinático. Saquemos del juego a la opinión pues, que después de todo es más abundante, dispersa y llena de amateurismo. Analicemos los géneros noticiosos.

Las dos grandes fuentes de noticias para periódicos, revistas, canales de TV o de radio han sido las agencias, como Reuters o EFE y la producción in house.

Pero la web y los social media cambiaron el panorama de forma radical. Ahora un estudiante o mi mamá pueden tener un blog. Y recordemos que los sitios noticiosos más visitados de EEUU y de Venezuela (por mencionar dos) son blogs: el Huffington Post y La Patilla, éste último entre los 1.000 sitios más visitados del mundo.

Agregar y curar por necesidad y oportunidad

USA Today, por ejemplo, o La Nación de Argentina no son agregadores por naturaleza, ya que compran o producen la mayor parte de sus contenidos, si no todos.

Pero la mayoría aplastante de comunicadores no tiene la infraestructura o la intención de generar noticias propias. Eso requiere gestión y técnica profesionales (al menos cierta vocación y técnica). Si no es así ¿qué se hace? Se usan noticias y contenidos de terceros.

Grandes y pequeños lo practican. Desde The Drudge Report hasta el blog que tienen casi todos los tuiteros, pasando por perfiles y muros de Facebook, todo bloguero y tuitero es, en esencia, un “agregador”. En casos privilegiados y escasos, un “curador” de contenidos.

Este género, pues, nació con la web misma. Hacia 1994 Periodista Digital, un agregador español cuyo staff se contaba con los dedos de una mano, logró competir contra El País o El Mundo, cuyos planteles se medían en decenas de periodistas.

Fueron acusados por los grandes medios de ladrones de contenido, de violadores del copyright. Incluso interpusieron acciones legales. Pero los agregadores se sofisticaron y se transformaron en el “periódico de los periodistas”, con análisis de lo que decían otros medios, videos propios y una comunidad de blogueros. Esto los colocó entre los sitios noticiosos más visitados de España.

Le pasó lo mismo al Huffington Post. En un artículo anterior comentaba:

Aquí tienen ventaja los medios puramente digitales (como el HuffPost), que nacieron en bits y no tienen sobre sus hombros una transición en marcha entre “medios tradicionales” (o abiertamente “viejos medios”) y los “nuevos. Son plenamente post-Gutenberg.

Pero el HuffPost también ha sido cuestionado por la “gran prensa” y los críticos. Señala el autor Mathew Ingram que:

The Huffington Post es acusado rutinariamente por otros medios de lo que algunos llaman “sobre-agregación”: extraer historias de los periódicos y otras fuentes sin suficiente atribución o contenido original.

Un artículo de 2012 en el Columbia Journalism Review se pregunta:

Cómo ha llegado a sobrepasar prácticamente el tráfico de todas las organizaciones noticiosas establecidas y acumular un contenido tan voluminoso que visitar el sitio parece una visita al mall, donde es imposible localizar las puertas.

En EEUU el HuffPost tiene el primer puesto de sitios noticiosos más visitados, sobre Forbes.com o Weather.com con cerca de 2 mil millones de pageviews al mes y +80 millones de cometarios anuales. Es muy irónico que un blog domine el panorama de la prensa en el país más mediático del mundo.

Mi opinión es que las formas de hacer periodismo, de tratar las fuentes, de entender “el dominio público” han cambiado tan radicalmente con internet que muchos no lo aceptan o incluso entienden. Aunque hay consenso en lo que constituye un plagio, se han ensanchado y complicado tanto las “áreas grises”… Pero la prensa tradicional trata los medios digitales bajo parámetros que, probablemente, ya no son pertinentes.

Porque mientras la “gran prensa” lucha cinco o seis casos legales de alto perfil, literalmente millones de blogueros y emisores más descentralizados sí copian: artículos completos, rara vez con enlace al original, frecuentemente sin siquiera mención. Ni permiso ni perdón. Y los medios analógicos, cuando van al ciberespacio ¿no usan por igual información generada por usuarios en redes sociales?

El mismo Ingram lo reitera: “Le guste o no, la agregación es parte del futuro de los medios.” El Huffington Post ha logrado aglutinar talento propio, agilidad de startup y un uso de la tecnología que supera a su competencia.

La “commoditización” del tráfico

Casi desde los inicios de la WWW, quiérase o no, el contenido se ha vuelto un activo poderoso (recordemos el cliché: “El contenido es rey”), pero de una extraña especie: si es público se toma y se “cosecha”, como un Bitcoin. Es un producto que se compra unas pocas veces (agencias, honorarios a productores de contenido) pero de resto se toma y se “reprocesa”, sin costo.

Actualmente hay otro soberano en la comarca: el “tráfico”, es decir, la audiencia y la comunidad medidas en páginas vistas (pageviews), visitas, tiempo de visita, tasa de rebote, Likes, retuits, etc. Indicadores que reflejan no solo cuánta gente pasó por una página o post, sino qué hicieron. Me atrevería a decir que es el commodity de nuestro tiempo.

De tráfico viven los medios digitales y Google obtiene +70% de sus ingresos, unos $42 mil millones anuales, de ese flujo de visitas. Los pageviews son la medida de rankings como Alexa y es la unidad por la cual agencias y medios venden espacios digitales.

Hay blogs que viven de Google Ads. Con +50.000 visitantes diarios se pueden lograr hasta $50.000 anuales. No obstante, sólo el tráfico web y el móvil pueden considerarse commodities. El famoso “engagement” y la llamada “conversación” son servicios, digamos, de boutique que el dueño de un medio no puede vender. Ah, pero el tráfico…

En otro artículo hablo de formas diversas de hacer un buen trabajo con los contenidos de terceros.

-Fernando Nunez-Noda

 


Publicado en Huffington Post, el 19/07/2014.
Imagen del autor.

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