Hace unos años le preguntaron a Sergey Brin, co-fundador de Google, cómo hacía para anticipar el futuro en tecnología. Su respuesta fue muy simple: “Observo a los que tienen 13 años”. Pues yo tengo un hijo de 12 años y uno de 8 (ahora de 13 y 9). Doblemente millennials (nacidos después de 1980).

Las cifras del último informe trimestral de Nielsen indican que los jóvenes estadounidenses están viendo cada vez menos TV tradicional. Desde principios de 2011, el tiempo que los adolescentes de 12 y 17 años dedican a ver la TV (abierta, por cable o satélite) ha disminuido más de 25%. Y a eso se suma la forma de verla.

Primero me pregunté: ¿Cómo ven televisión mis hijos? en un artículo pasado. Ahora me interesa saber si veo la TV como ellos.

Respuesta: No.

Todavía la enciendo para “ver qué hay”, como siempre salto de canal en canal, hago zapping, ya no “voy” a números específicos sino que me paseo por pequeñas comunidades de programas: de películas, de canales premium, de ciencia… Todo en bloque y de forma secuencial. En vez de un app, la TV pagada insiste en el modelo de control remoto de botones. Mejorado, eso sí, pero no de cursor.

Sorprendente o comprensiblemente, no sé, tampoco hay un app que traduzca en forma sencilla y gráfica esta permanente presión de botones. Y no hay buen pairing entre una tablet y un aparato de TV sin internet de por medio.

¿Gana lo digital? Sí, pero un momento. El modelo de TV dominante cable-satélite es pago y tiene su propio canal, es decir, no es internet. Youtube se monetiza con tráfico web y móvil, bajo el modelo de clics y visitas. Paga el anunciante y hay regalías por “bienes raíces digitales”. La TV tradicional se mueve como un dinosaurio que ve por telescopio el meteorito. Todavía domina de largo pero su propio tamaño limita la versatilidad. Se digitaliza pero aún lejos de internet. Los “mamíferos” del IP, como Netflix o Hulu, no tienen las bibliotecas y canales de transmisión de sus parientes jurásicos, es decir, el músculo. Corren más y maniobran mejor.

Ver televisión en Internet y “como en Internet”

Internet habrá de crecer más que la TV misma, por la sencilla razón de que permite hacer decenas de operaciones además de ver TV. Ya hay poco más de 3 mil millones de internautas en el mundo, según Internet World Stats, 2 de cada 5 personas. Tres veces más que hace 10 años.

En mis hijos y sus contemporáneos predomina decidir qué ver, no importa la plataforma. Para ellos la TV es solo otra forma de ese flujo de imágenes y sonidos que llaman “video”. Para mi generación la calidad de la imagen es un tópico y el tamaño sí importa. Mis hijos pueden estar en el suelo carcajeados con un iPod cuya pantalla no pasa de 10 cm de alto.

Manejan dispositivos minúsculos y PCs, tablets, grandes pantallas touch-screen, es indistinto. ¿Será ésta la generación que se aleje más de McLuhan y su “Medio es el Mensaje” para reforzar que “El Contenido es el Rey”?

Los millennials perciben la TV como un servicio “por demanda”, su consumo no es secuencial sino aleatorio e hipervinculante. Saltan de opción en opción, no las navegan como sus padres. Se van haciendo su propio story-telling, sus propias “temporadas” de una serie de TV o películas e incluso un mix de distintas fuentes.

Si la línea entre “video” y TV se desdibuja, la de cine y TV ya desapareció hace tiempo. Como digo, ya no son dos medios sino una sola experiencia multipantalla. Como la electricidad para las generaciones anteriores: un mismo flujo que termina en diferentes servicios y aparatos.

Otros puentes que no he cruzado: los audífonos. Noto una gran individualización en el consumo de TV y video. No suelo aislarme para consumir TV (excepto en un aeropuerto). En todo caso, la experiencia está más descentralizada.

Soy un multitasking asimilado

A Youtube me cuesta verlo como entretenimiento, lo uso mayormente para buscar contenido editorial o informarme puntualmente (“Booooring!”, me parece oír). Para ellos es un equivalente a Xfinity o U-verse: millones de opciones, sobre todo los “gamers” que los asesoran sobre cómo jugar tal o cual videojuego. Los gamers son grandes influenciadores en las redes sociales.

Y de la programación ni hablemos. Yo: películas, buenas series y algo de noticias. Ellos mucha “reality TV”, comics, animé, cualquier cosa que emule un videojuego con gamers incluidos. Sobra lo lúdico, como es obvio, pero también les llaman la atención buenos programas científicos, como “Outrageous Acts of Science”. Películas de acción… la que sea. Van creando sus mitologías en forma transmedia: programas de TV, videos en Youtube, juegos, foros y mensajería alrededor de los juegos. Ésto, de una forma u otra, subsume la televisión.

Ahora, coincidencias. Una importante: Netflix, el servicio de streaming video que prefigura mejor la TV del futuro. Con interfaz web, es por naturaleza multipantalla, el app es una extensión natural y, conectado al Xbox o Wii, puede manejarse con el respectivo control. De hecho, Netflix ha hecho que mi esposa y yo abandonemos años de prácticas televisivas.

Otro puente que también he cruzado: el multitasking, la capacidad de hacer varias cosas a la vez como si nada. En realidad, siempre he sido así, de modo que no es una característica adquirida sino reforzada.

Un encuesta de Deloitte señala que 90% de los encuestados se define “multitarea” mientras ve TV, usualmente navegando la web, enviando mensajes o videojugando. Los de 14 a 25 años son los más ávidos en eso de ver con los ojos y hacer otras cosas con las manos: un promedio de 3 actividades adicionales a la TV. Yo apenas puedo con una adicional, pero a veces dos.

Mis hijos, con ese déficit de atención generacional, ven TV con uno o dos dispositivo en la mano (iPhone, iPod), haciendo varias cosas. En general tienen la atención dividida, aunque parecen estar enfocados en cada cosa. Extraño pero cierto.

En síntesis

Nos parecemos en que nos gusta más la interfaz web o app, preferimos la programación “on demand” y hacemos otras cosas mientras vemos TV. Pero en lo demás me falta mucho y no aspiro alcanzarlos: ellos no ven TV sino video en modo “omnichannel” y multipantalla; su navegación es no lineal; el contenido priva sobre el medio; no hay diferencias de género dentro del video: películas, sitcoms, comics… El consumo social se restringe a favor de experiencias más individuales y “encerradas”.

Lo que sí es cierto es que mis hijos sienten todo esto como natural mientras que para mí es una gran novedad. Así que ellos lo viven con la serenidad de alguien acostumbrado y yo veo estos cambios con la auténtica emoción de un niño.

-Fernando Nunez-Noda

 

 


Publicado en Huffington Post, el 22/07/2015.
Imagen: Pixabay.com.

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